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Historias de hadas, duendes,
elfos, reyes y poderes mágicos inundan los anaqueles de las
librerías y cruzan el puente hacia la pantalla grande. En
el último año, la venta de libros infantiles creció
entre el 15 y el 20 por ciento. Los rincones de lectura que invitan
a tomar asiento y, café de por medio, leer una especie de
"adelanto" del ejemplar que luego vamos a llevar a casa,
se instalaron por todos lados. Y cada vez son más las librerías
que también tienen su sector infantil, con mesas y sillas
tamaño miniatura, para que los peques puedan disfrutar
de breves sesiones literarias.
Según cifras de la Fundación El Libro, la publicación
de novedades infantiles creció en los últimos diez
años de
837 a 1438 títulos (cifra de 2007). Un fenómeno que
se desarrolló impulsado por la industria de la tele, el teatro
y el cine. Porque detrás de la pluma viene la lente, y con
ella un aluvión de lectores.
"Que los chicos lean más depende del modelo que vean
primero en la casa y luego en la escuela. Si no tienen ese modelo,
no hay lector posible. Por lo que resulta fundamental que los padres
lean y que haya libros y revistas en el hogar, para que el niño
adopte ese costado afectivo por los textos", sostiene Pablo
Medina, presidente de la
ONG La Nube, Infancia y Cultura, que cuenta con una biblioteca infantil
con 60 mil documentos; es única en su tipo y funciona en
el barrio porteño de Chacarita.
Los libros para chicos que derivan en películas, programas
de TV u obras teatrales son los que más se venden. Así
pasó con El Señor de los Anillos, Harry Potter y Las
Crónicas de Narnia, que generaron filas interminables de
fanáticos, cada vez que salió un nuevo ejemplar.
"Primero lo ven en el cine, luego compran el libro y después
piden una reseña del autor para saber qué otras cosas
escribió y comprar su material", cuenta Mario, vendedor
de una librería de la calle Meeks, en Lomas. Pero hoy en
día los chicos se informan también por Internet, en
foros, blogs y circuitos de comunicación alternativos, donde
descubren el próximo libro que incluirán en su biblioteca
o averiguan qué está escribiendo su pluma preferida.
Otros libros que llegaron al cine este año son Las Crónicas
de Spiderwick, Horton y Un verano en pantalones.
La serie de libros Artemis Fowl, de Eoin Colfer, también
está entre las más consultadas y su adaptación
al
cine, mal que le pese a fanáticos, aún está
demorada. La trilogía Memorias de Idhún, de la española
Laura Gallego (cuyo primer libro, La Resistencia, apareció
en 2004), es otro de los requeridos por los amantes
de la literatura fantástica.
Mientras Crepúsculo, la saga de vampiros enamorados de Stephenie
Meyer, llegará a los cines locales el primer día de
enero de 2009. Y en julio será el turno de la esperada nueva
versión de Harry Potter y el misterio del príncipe,
basada en el sexto y penúltimo libro de la serie escrita
por J. K. Rowling.
"Lleva mucho tiempo construir a un lector, pero nadie es más
permeable a aprender que un niño", afirma Medina. "Por
eso -continua--, acercarlos a lo libros es lo mejor que pueden hacer
los adultos que lo rodean".
La escuela también es un agente multiplicador de la lectura.
Ocurre que cuando un maestro adopta un libro en clase, los alumnos
salen a buscarlo y si les resultó de interés lo recomiendan
a otros, generando una cadena de lectores. El sabueso de los Baskerville,
de Arthur Conan Doyle, una historia de misterio protagonizada por
el inspector Sherlock Holmes, es un ejemplo. También, Queridos
Monstruos o Socorro, de la editorial Alfaguara, son buscados por
los padres en las librerías, tras el requerimiento del docente.
Los clásicos no se quedan afuera y
figuran entre los más vendidos de todas las épocas.
Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll; el
Peter Pan, de James Barrie o El Principito, de Antoine de Saint
Exupéry --que lleva vendidos cinco millones de ejemplares
desde su publicación, en 1951, sólo en Argentina--,
son prueba de ello.
ø por Sebastián Oliel
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