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En los últimos
años diversos estudios alertaron sobre los problemas en la
salud que puede provocar el sobrepeso y sedentarismo en las personas.
Esto derivó en que a nivel mundial se diera una tendencia
generalizada hacia la actividad deportiva y la importancia de realizar
ejercicios físicos para mejorar la calidad de vida. Así,
muchos hombres adultos hicieron del partido de fútbol con
sus amigos una rutina imposible de cambiar, mientras que las mujeres
poblaron gimnasios y se lanzaron a las caminatas matutinas. La realización
de deportes es, sin duda alguna, sumamente beneficiosa para la salud,
pero ¿qué sucede cuando, por exigir de más
a un cuerpo no entrenado, aparecen las lesiones?, y ¿qué
ocurre cuándo los traumas se dan en los más chicos?
Según un informe elaborado por el laboratorio Merck Sharp
& Dohme Argentina Inc. (MSD), las lesiones deportivas en personas
aficionadas son más que frecuentes.
"En algunos casos
se producen como consecuencia de un accidente, de prácticas
de entrenamiento incorrectas o por la falta de un estado físico
adecuado. A su vez, omitir la etapa de calentamiento o no estirarse
lo suficiente antes de jugar un partido o realizar ejercicio, puede
provocar lesiones en el cuerpo. También, cuando la persona
no realiza una recuperación adecuada tras un período
de entrenamiento o no interrumpe el ejercicio de manera inmediata
cuando aparece el dolor", indican los especialistas del laboratorio
MSD.
Los traumas más
comunes con lo que nos podemos encontrar son esguinces y torceduras,
lesiones de rodilla y del tendón de Aquiles, hinchazón
muscular, dolor en la tibia, fracturas y dislocaciones. "Para
prevenirlas, los atletas adultos deben evitar convertirse en deportistas
de fin de semana. Es decir, aquellas personas que concentran toda
la actividad física en uno o dos días solamente. Por
eso, es importante mantener un nivel moderado, en forma periódica,
ya que cuando alguien se exige mucho físicamente, pero de
manera esporádica, corre un riesgo más alto de lastimarse.
Más allá
de los cuidados que debe tener el adulto al momento de ejercitarse,
un grupo de riesgo muy importante son los chicos, básicamente
porque ellos están aún en desarrollo y su cuerpo va
cambiando a medida que crecen. Al respecto, la directora del Instituto
del Deporte y Salud (IDS), Patricia Sangenis, indica que los chicos
"no perciben los riesgos de la misma manera que sus padres,
por lo tanto tienden a exponerse más a situaciones que pueden
conducirlos a lesiones. Debe tenerse en cuenta que los niños
maduran a ritmos diferentes y cuando juegan juntos chicos de la
misma edad, pero diferente peso y talla, el riesgo de lesionarse
puede aumentar".
En diálogo con
Colegios & Empresas, la especialista, también médica
cardióloga, aclara que las heridas más comunes en
los chicos son las lesiones agudas, las lesiones por sobrecarga
y las lesiones reincidentes: "Las agudas son de carácter
repentino y se asocian a algún tipo de traumatismo. Pueden
ser hematomas, esguinces o alguna distensión muscular. En
la adolescencia se dan lesiones más graves, incluyendo fracturas
óseas y roturas de ligamentos. En general ocurren por no
utilizar el equipo adecuado (pisos resbaladizos, bases o delimitaciones
fijas, cascos de materiales no flexibles, ausencia de protección
ocular, entre otros".
"Por sobrecarga -continúa la profesional--, la lesión
se produce al repetir gestos deportivos que sobrecargan o accionan
desmedidamente sobre huesos y músculos. Estas lesiones pueden
tener efectos no deseados sobre el crecimiento óseo del niño.
Cualquier chico deportista, especialmente si lleva tiempo en la
práctica, es pasible de sufrir este tipo de lesiones: sobrecarga
de los tendones o del cuadriceps, que producen dolor en rodillas,
inflamación del hombro por la repetición del movimiento
de nadar o lanzar una pelota, periostitis tibial (zona anterior
de la pantorrilla), que puede darse por correr repetitivamente en
superficie dura o excesivo entrenamiento o lesión en los
músculos de la espalda por sobre extensión o torsión,
lo que provoca dolor lumbar permanente". "Por ultimo,
están las lesiones reincidentes, que ocurren cuando el niño
vuelve a practicar deportes antes de que esté totalmente
recuperada la zona enferma", explica Sangenis.
Ahora bien, ¿cuales son los motivos por los cuales los chicos
se lesionan? Según la directora del IDS, los menores se lastiman
como consecuencia de "una entrada en calor inadecuada, un exceso
de actividad, por practicar el mismo deporte por un largo periodo
de tiempo, utilizar una técnica incorrecta, o un equipo inadecuado
(zapatillas mas grandes o raquetas mas pesadas, por ejemplo), por
los periodos de rápido crecimiento (estirones) o los desequilibrios
entre la fuerza y la flexibilidad. Además, por falta de mantenimiento
y adecuación de las superficies donde se realiza la practica
o porque no se instruye al niño sobre como practicar el deporte
en forma segura".
Hay lesiones en las que hay que tener un especial cuidado, ya que
pueden envolver un cuadro de emergencia. Esto sucede en las que
el niño tiene afectada alguna función básica,
por ejemplo fracturas expuestas que comprometen la circulación,
lesiones en vías oculares, pérdida de conciencia por
golpes o depresión de la función respiratoria. Si
bien estos casos son graves no son los que más se dan; la
mayoría de las lesiones son tratables y los chicos se recuperan
fácilmente de ellas. Pero, siempre es mejor prevenir que
curar, para luego no lamentar mayores consecuencias en su salud.
ø por María
de los Angeles Riedel
Profesionales consultados
* Dra. Patricia Sangenis. Médica cardióloga,
especialista en Medicina del Deporte y directora
del Instituto Deporte y salud. 4777-4949/4499 - www.doctorasangenis.com
Fuente: Laboratorio Merck Sharp & Dohme Argentina Inc.-
www.msd.com.ar
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