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Las mañanas son
su momento de inspiración. Por eso, empieza sus jornadas
bien temprano, a las 8, en el último piso de su casa, donde
funciona su estudio, para aprovechar cada rayo de luz sobre su ventana.
Con tan solo la radio o algo de música como compañía,
el ilustrador Hector Adrián Borlasca desafía al dia
que acaba de empezar. Lápices en mano dispara toda su creativa
en las hojas en blanco que se despliegan frente a él.
Los animales son sus
personajes favoritos. A todos busca darles vida a través
de gestos y humor. Por eso, muchas veces trabaja sobre los detalles,
para y que los lectores de sus libros encuentren personajes o elementos
escondidos en los dibujos. ¿En qué consiste su trabajo?
En darle imagen a las letras de cuentos, manuales y diarios o revistas.
"En el caso de un libro de cuentos, por ejemplo, luego de recibir
el texto y el diseño, hago bocetos de cada una de las páginas.
Una vez que las dibujo todas veo el ritmo que tienen y cómo
juegan los diferentes personajes de la historia; así no repito
escenas, lo que me permite ver la totalidad del libro y corregir,
si es necesario, antes de mandar lápices a la editorial",
explica.
Borlasca descubrió
su profesional cuando estaba en el secundario. Era alumno del Balmoral
y una vez solicitó permiso para realizar una cartelera de
humor en los pasillos del establecimiento. Por aquel entonces no
dibujaba, pero sí escribía cuentos y chistes. Como
no encontró a nadie que acompañara sus historias con
dibujo decidió hacerlos él mismo. "Empecé
copiando a otros dibujantes; horas enteras pasaban hasta que encontraba
mi propio estilo", cuenta. Y así empezó todo.
Terminó el secundario y se anoto en la carrera de Abogacía,
para seguir los pasos de su padre. Pero los apuntes de la facultad
tenían personajes asomando en cada página.
Con el apoyo de su familia,
y sin ningún contacto, decidió, entonces, buscar fortuna
en esto de los dibujos. Consiguió entrevistas con los jefes
de arte en editoriales más importante, "y de cada encuentro
aprendía que debía cambiar para lograr publicar uno
de mis dibujos", recuerda.
Los consejos de profesionales
como Maicas, Miguel Rep, Dobal, Eduardo Ferro y Jorge Sanzol le
sirvieron para emprender el camino, que finalmente dio sus frutos
cuando publicó su primer dibujo en la revista Aire y Sol,
de Editorial Abril; tenía 19 años.
Borlasca vivió
su infancia y adolescencia en zona Sur. Fue alumno de Balmoral,
pero también curso la primaria en el San Albano. De esas
épocas guarda los mejores recuerdos: "Me quedaba todo
el día en el colegio porque iba doble turno", cuenta
el ilustrador. "Recuerdo que almorzaba
en la casa de la señora Anisen y su hermana -sigue--, que
quedaba en el fondo de la escuela. No sé si era porque estaba
todo el día en el colegio, pero me encantaba su comida".
Al mediodía, mis
compañeros se iba a sus casas y el cole quedaba para unas
pocos. "Era cuando se convertía en un edificio de cuentos",
comenta Borlasca, que enseguida recuerda las bromas y los juegos
en los cuartos de los compañeros que eran pupilos en la escuela.
"Era un establecimiento enorme para nosotros y recorrerlo significaba
toda una aventura", dice y enseguida se le viene a la memoria
el ombú que estaba en el medio del patio y que invadían
en todos los recreos.
"Tengo hermosos
recuerdos de esas épocas: jugábamos al rugby en el
predio Rojondi, viajábamos hasta allá en el viejo
y clásico micro y en ese lugar, en las gradas, frente a la
cancha, nos sacaban cada año la foto de todo el grupo",
comenta mientas le muestra a su hija Micaela (10), uno de esos retratos.
"Hoy en día trato de descubrirme en esas alargadas fotos
junto a mis compañeros y amigos", dice y enseguida enumera
a las "grandes personas que me dejo el paso por esas aulas,
como Albert Noble, Royer Vibart (recuerdo jugar un partido de rugby
bajo su arbitraje) y el querido John Vibart , actual director".
Borlasca trabajó
como humorista grafico en Humor, Sex, Juegos y Cruzadas , Libre,
La Prensa e hizo tapas para suplemento Mujer, del diario Clarín.
Con el tiempo dejo el humor, para dedicarse al dibujo infantil.
Trabajó en Anteojito, Humi, La Razon, La Valijita y Disney
Explora, entre otras publicaciones.
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De la mano de la autora Marta Giménez Pastor dio sus primeros
pasos como ilustrador de libros infantiles. Editoriales como Sudamericana,
Estrada, SM, Kapelusz, Aique, Planeta, Atlántida y Santillana
fueron algunas de las que confiaron en sus pinceles. Pero en el
2001, como muchos argentinos, dejó el país y emigró
a Estados Unidos. Empezó de cero en Nueva York, con su familia
lejos, pero con muchas ganas de trabajar y hacer realidad su sueño
americano. Al mes ya estaba publicando en distintas editoriales.
Uno de sus primeros trabajos fue una colección de tres libros
para la Editorial Scholastic.
Desde ese momento sus
dibujos son casi un ciento por cierto para el mercado norteamericano,
en editoriales como Scholastic, MC Graw Hill, Random, Scott Foresman,
Houghton Miffin y en revistas infantiles como Ladybug o Babybug.
"Llevo ya 7 años trabajando para ellos y hay gente que
no conozco personalmente ni he hablado y con los que tengo contacto
solo vía mail. La confianza y la responsabilidad mutua nos
permite hacerlo de esta manera", asegura el dibujante, que
acaba de ser seleccionado para representar, junto a 79 ilustradores
infantiles locales, el catalogo de la Muestra de Ilustradores Infantiles
Argentinos en la Feria de Bolonia 2008, Italia.
"En todos mis dibujos agrego mi propia visión",
dice Borlasca, quien para enriquecer el cuento de un escritor, por
ejemplo, utiliza la imaginación como herramienta. Determinados
colores, un trabajo en pluma o un collage pueden son el puntapié
inicial para dar vida a una historia dibujada.
ø por Paula
Coello
Contacto
www.hectorborlasca.blogspot.com
www.mbartists.com
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