| |
Estos últimos años,
se refuerza cada vez más la tendencia hacia la estimulación
para criar hijos más inteligentes. Muchos chicos comienzan
el día temprano y por la noche terminan agotados, producto
de las múltiples actividades que les demanda su agenda: les
sobran obligaciones y les faltan válvulas de escape. Y es
entonces cuando el estrés también los invade. Pero
¿es habitual que los chicos sufran estrés?
Para la psicóloga Marina Santoro, "es común encontrar
niños estresados. El estrés puede influir tanto en
forma positiva como negativa y tener efectos inmediatos a largo
plazo". "Muchos papás piensan que cuanto antes
sus hijos aprendan, mejores serán los resultados y ese es
un error. Pero también resulta complicado reprocharle
a un papá que quiere lo mejor para su hijo", opinan
los especialistas consultados por Colegios & Empresas. Y así
llega un momento en que nenes y nenas complementan la escuela con
inglés, música y danzas. Sin dejar afuera la escuelita
de fútbol, las artes marciales o las clases de danza jazz.
"Desde que nacen, los atamos a nuestros ritmos y programamos
sus horarios para adaptarlos a los nuestros", reconoce Alejandra,
mamá de cuatro nenes. "No hay una edad determinada,
el estrés puede afectar a las personas en cualquier momento.
En el caso de los niños, la forma en que reaccionan frente
a el está estrechamente relacionada a sus dificultades emocionales",
señala Graciela Bergallo, psicopedagoga y docente. Pero la
experiencia es absolutamente personal e individual, ya que hay agentes
que provocan estrés en algunos niños y no en otros.
"Cada situación es vivida por cada persona de una manera
singular, pero cuanto más pequeño es el niño
más difícil le resultará poder adaptarse, ya
que posee menos recursos para resolver la situación estresante",
explica Santoro.
Además de la sobre exigencia de los chicos, existen muchos
otros factores que pueden desencadenar este trastorno: "la
muerte de uno de los padres o el divorcio de ellos, ser víctima
de otros niños en la escuela, no lograr construir nunca sus
aprendizajes y que se burlen de él, no poder afrontar pruebas,
las mudanzas
o el nacimiento de un hermano", enumera la psicopedagoga y
añade que algunas de estas causas, aunque no se originen
en el colegio, "repercuten en el aprendizaje de los niños".
Bergallo les recomienda a los papás, "prestarles mucha
atención a sus hijos, observar qué cambios puede haber
en su comportamiento, no sólo en la escuela, sino también
en el club, con los amigos del barrio o en su salud". Y para
evitar este malestar sugiere "no transmitirles preocupaciones,
ponerse en su lugar frecuentemente
(el mínimo cambio en su rutina puede crearle tensiones),
no programarles actividades en exceso y dejarles, todos los días,
tiempo libre para jugar".
ø por Melina Pietra
Profesionales consultados
Lic. Marina Santoro, psicóloga (MN.36080 MP
71.996)
Lic. Graciela Bergallo, psicopedagoga (MP 1021)
|