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"Cuidado que viene
cuatro ojos", "mira ahí va la flaca escopeta",
"¡anda villero!".
Seguramente hemos escuchado algunas de estas expresiones en entre
los más chicos, ya sea en el colegio o con los amiguitos
del barrio. Todos en algún momento fuimos victimas o testigos
de algún caso de cargadas o burlas. En los primeros años
de la infancia suelen tratarse de bromas pasajeras, que no generan
más que la risa generalizada de un grupo, pero a veces, la
crueldad que algunos chicos tienen con sus pares se puede ir incrementando,
hasta llegar a casos de violencia.
Los efectos de este acoso infantil llamó la atención
de los especialistas, que centraron su atención en las consecuencias
psicológicas y escolares que este comportamiento, también
denominado bullying o sea, cualquier
forma de maltrato u hostigamiento, puede acarrear para los niños-victimas.
La psicóloga Daniela Pagura, de Grupo Arcis, cita al profesor
en psicología Dan Olweus, para definir el bullying: "cuando
un alumno es agredido o se convierte en víctima, cuando está
expuesto de forma repetida y
durante un tiempo a acciones negativas, que lleva a cabo otro alumno
o varios de ellos contra el".
Candelaria Irazusta, también de Arcis, agrega que "las
recientes investigaciones acerca de la violencia en las escuelas
han demostrado que uno de cada cuatro alumnos le tiene miedo a alguno
de sus compañeros.
Dentro de los tipos de agresiones, el rechazo y la marginación
constituye una fuente importante de malestar dentro de los alumnos,
ya que un 35 por ciento se siente ocasionalmente excluido".
Para poder distinguir a tiempo si su hijo es victima de burlas en
el colegio es importante estar atento a una serie de señales.
Por ejemplo, observar si hubo un descenso en la calidad del trabajo
escolar, una perdida de interés por el colegio, dificultades
de concentración, aparición de golpes y moretones
injustificados, irritabilidad, nerviosismo, cambio de carácter
o tristeza. Además insomnio, si no tiene ganas de ver a sus
amigos ni de salir de su casa, pérdida de objetos o pérdida
del dinero que los padres le dan para el recreo, entre otros factores.
Ante este panorama muchos padres se preguntan cómo reaccionar,
¿enseñarle al chico a defenderse a los golpes para
que no sufra?, ¿ir al colegio a hablar con las maestras?,
¿buscar a las madres de los chicos agresores y advertirles
de esta situación? "Hay que diferenciar que existen
burlas que no son agresivas, ya que ocurren cuando todo el mundo
se ríe, incluyendo la persona a la que se le está
haciendo la burla. Pero, en cambio las burlas que causan daño
buscan ridiculizar, ofender e insultar. Lo cierto es que, las burlas
no pueden evitarse y los niños no pueden controlar lo que
otros dicen; sin embargo lo que si pueden hacer los chicos es aprender
a controlar sus propias reacciones", advierte Pagura. "La
realidad -agrega--, es que todas estas formas de violencia en general
escolar son complejas, actuales y requieren de la intervención
de las escuelas, docentes, directivos, padres y de una política
estatal, que se ocupen de estos temas, que hoy por hoy van en aumento.
Por lo pronto donde los padres pueden intervenir es enseñándoles
a sus hijos estrategias simples para que puedan defenderse, para
reducir el sentimiento de impotencia que esas situaciones les generan".
ø por María de los Angeles Riedel
Profesionales consultados
# Daniela Pagura, psicóloga. Grupo Arcis (www.grupoarcis.com.ar)
# Candelaria Irazusta, psicóloga. Grupo Arcis
(www.grupoarcis.com.ar)
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