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"La subjetividad
de un niño surge de una compleja interacción entre
su cuerpo biológico y los discursos que reglamentan las relaciones
del medio en el que habita. Es importante distinguir infancia de
niño. Infancia es el conjunto de intervenciones institucionales
que, actuando sobre el niño real -podríamos llamarlo
el párvulo- y su familia producen lo que cada sociedad llama
niño.
Cada época tuvo su infancia y cada cultura
la tiene. No son inventos. Se trata de que los niños son
particularmente (hasta neuro biológicamente) maleables, conformables
de acuerdo a las pautas y las creencias que sobre ellos se tienen.
En el siglo XVII florecieron las pautas de la modernidad, la infancia
de la modernidad y -lógicamente- el niño de la modernidad.
Pero no se inventaron. Se transformaron de acuerdo con las expectativas
vigentes".
Entrevista a Julio Moreno publicada en EducAr, agosto de 2004
Nuestro sistema educativo es el resultado del proyecto de la modernidad.
La estructura escolar, sus reglas, sus contenidos, la formas de
operar sobre los alumnos denotan la mirada moderna hacia niños
y adolescentes. El final del proyecto de la modernidad no es el
único golpe letal al viejo sistema educativo: la globalización,
junto a las tecnologías de la información y las comunicaciones,
generan nuevas discontinuidades hacia el interior de los centros
educativos, que intentan sobrevivir en una sociedad donde alumnos
y familias se comportan de
manera diametralmente distinta a otros tiempos.
Ante esto, en los últimos años, hemos vivido un aluvión
de computadoras en las escuelas, como si su presencia per se garantizara
un proceso de innovación, calidad y excelencia en educación.
Todos conocemos los costos de una computadora y lo interesante que
suele ser que otros las vean en nuestras aulas. Pero, ¿cuál
es el fin de la tecnología informática en educación?
¿Las TICs debieran ser un contenido transversal o una materia
con corpus propio? Creemos que ninguna de estas dos opciones resuelve
el interrogante. Un proyecto educativo que incluya las nuevas tecnologías
de la información- ya sea para motivar a los docentes a utilizar
los recursos tecnológicos,
para acortar la distancia digital entre adultos y jóvenes,
o como servicio para facilitarles las tareas a los alumnos- es un
proyecto de corto alcance.
Estas funciones son necesarias y esenciales pero el desafío
es aún mayor. Un proyecto de informática educativa
deberá favorecer la posibilidad de una nueva mirada de la
institución hacia los alumnos y el tiempo que les toca vivir.
La mayoría de los jóvenes son nativos digitales. Esos
alumnos están acostumbrados a realizar varias actividades
al mismo tiempo, son rápidos para buscar información,
son contemporáneos del hipertexto y la multimedia y están
más próximos al video que a la letra escrita.
Se trata, entonces, de entender cómo se habita un colegio
con tecnología informática y nuevos modos de aprendizaje
que son totalmente distintos de los tradicionales. Wikis, podcasts,
blogs, modelos de simulación (videojuegos), robótica
y teléfonos celulares materializan un nuevo soporte del conocimiento.
En estos vertiginosos tiempos actuales, los docentes debemos configurar
un nuevo alumno y, por ende, interrogarnos sobre otros posibles
caminos (sin caer en la tentación de los maquillajes), para
enseñar habilidades y valores de
siempre con el desafío de una época en donde pareciera
que lo único cierto es la incertidumbre.
Link recomendado
http://www.balmoral.esc.edu.ar
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